Club de Tiro Olimpico Las Vigias Crevillente
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Entrevista a Jin Jong-oh: El Control del Corazón y la Mente

Jin Jong-oh (Corea del Sur), ganador de seis medallas olímpicas (cuatro de ellas de oro) y uno de los tiradores más meticulosos y dominantes en las disciplinas de Pistola de Aire 10m y Pistola Libre 50m. Es además el único tirador olímpico que ha ganado consecutivamente dos medallas de oro en el torneo masculino de tiro con pistola libre a 50 metros.

Pregunta: Usted ha ganado el oro olímpico en disciplinas tan distintas como la Pistola de Aire a 10 metros y la Pistola Libre a 50 metros. Mecánicamente son mundos diferentes. ¿Cómo adapta su técnica de disparo a cada una?

 

Jin Jong-oh: La base de la precisión es idéntica, pero las exigencias físicas cambian. En los 10 metros, la pistola de aire requiere una regularidad absoluta y el margen de error en el disparador es mínimo porque el diez es diminuto. En cambio, la Pistola Libre a 50 metros es pura resistencia mental y adaptación al entorno. Estás al aire libre, hay viento, la luz cambia y el disparador es "pelo" (ajustado a escasos gramos). En los 50 metros, el más mínimo movimiento parásito del cuerpo o una lectura errónea del viento te saca por completo de la zona de puntuación.

Para mí, la clave en ambas disciplinas es la consistencia del agarre y el control del ritmo cardíaco.

La Gestión de la Presión y el Ritmo Cardíaco

Pregunta: En la final de Río 2016, en Pistola Libre 50m, usted cometió un error grave en el noveno disparo: hizo un 6.6. Parecía que todo estaba perdido, pero remontó de forma increíble hasta ganar el oro. ¿Qué pasó por su cabeza en ese momento?

Jin Jong-oh: Cuando vi el 6.6 en la pantalla, mi ritmo cardíaco se disparó. El cuerpo entra en un estado de pánico automático, los músculos se tensan y la respiración se vuelve superficial. Sabía que si ejecutaba el siguiente disparo en ese estado, cometería otro error fatal.

Lo que hice fue aplicar mi rutina de emergencia: bajé la pistola, la apoyé en la mesa y aparté la mirada del blanco. Forcé tres respiraciones diafragmáticas muy lentas, exhalando el doble de tiempo de lo que inhalaba. Me dije a mí mismo: "El error ya existe, no puedes borrarlo. El único tiro que importa es el que tienes en la recámara ahora". Volví a la línea enfocándome únicamente en la alineación perfecta de las miras y en la fluidez del dedo sobre el gatillo, abstrayéndome del público y del marcador.

El Secreto Técnico: El Foco en el Punto de Mira

 

Pregunta: Muchos tiradores aficionados se obsesionan con el centro del blanco negro. ¿Dónde está exactamente su mirada en el momento en que el disparador rompe?

 

Jin Jong-oh: Mirar el blanco es el error más común y el más difícil de corregir. El ojo humano no puede enfocar dos objetos a distancias tan diferentes al mismo tiempo. Si miras el blanco a 10 o 50 metros, las luces de tus miras se volverán borrosas y cometerás un error angular.

Mi foco ocular está clavado, de forma casi obsesiva, en la arista superior del punto de mira. El blanco del fondo debe ser una masa borrosa e irrelevante. Tu cerebro ya sabe dónde está el centro de esa masa gris; tu único trabajo es asegurarte de que el punto de mira esté perfectamente enrasado y centrado en la ventana de la mira trasera mientras el peso del disparador se incrementa.

El Entrenamiento Diario y la Empuñadura

 

Pregunta: Además del entrenamiento en la galería de tiro, ¿cómo es su preparación en el día a día para mantener ese nivel de inmovilidad?

 

Jin Jong-oh: La gente piensa que solo disparamos, pero pasamos horas en el gimnasio haciendo trabajo isométrico y fortaleciendo el "core" (abdominales y lumbares) y los músculos del hombro y la escápula. Si tu tronco no es un bloque sólido, el brazo oscilará.

 

También hago mucho entrenamiento en seco. Pasar una hora al día levantando el arma en casa frente a una pared blanca, sin munición, analizando cómo reacciona el punto de mira al presionar el disparador, es más valioso a veces que disparar mil cartuchos reales.

 

Y por supuesto, la empuñadura: modifico constantemente mi empuñadura de madera con masilla y lija. Si la mano no asienta con una presión idéntica y uniforme cada vez que levantas el arma, la consistencia desaparece.

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