Es la disciplina de arma corta más difícil que existe. Se define por la precisión absoluta y la resistencia mental durante los 60 disparos de competición.
Distancia: 50 metros.
Blanco: 50 cm de diámetro total. El 10 mide 5 cm (el tamaño de una mandarina pequeña). A 50 metros, el punto de mira de la pistola suele verse más ancho que el propio negro del blanco.
Tiempos oficiales:
Se llama "Libre" porque, a diferencia de otras pistolas, tiene muy pocas restricciones de diseño:
Miras: Solo abiertas (está prohibido el uso de puntos rojos o visores), pero la distancia entre miras es larguísima para maximizar la precisión.
Disparador: Sin peso mínimo. Se ajusta "al pelo", disparándose con un suspiro (normalmente entre 10g y 30g).
Empuñadura: Puede ser totalmente envolvente (anatómica), abrazando la mano como un guante para que el tirador no tenga que hacer fuerza de agarre. La única regla es que no debe tocar la muñeca.
Cañón: Estriado de alta competición, solo para munición .22 LR.
En España esta modalidad tiene una "barrera de entrada" práctica y legal:
Ascenso Necesario: Aunque un tirador de 3ª categoría puede comprar una pistola libre, lo habitual es que esta sea la segunda o tercera arma de un deportista. Para tener más de una pistola, la Guardia Civil exige la Licencia F de Segunda Categoría.
Puntuación: Para ascender a 2ª, el tirador debe obtener una marca mínima en una tirada oficial (generalmente en Pistola Estándar o Fuego Central).
Mantenimiento: Una vez en 2ª categoría (que permite hasta 6 armas), el tirador debe participar en al menos una competición de ámbito autonómico al año para mantenerla.
El récord mundial actual lo ostenta el surcoreano Jin Jong-oh, quien en 2014 logró 583 puntos sobre 600. Es una marca astronómica considerando que a 50 metros un leve pulso te saca del 10.
A diferencia de los 10 metros aire, donde el proyectil llega casi instantáneamente, en los 50 metros el .22 tarda un tiempo perceptible en impactar. Durante ese vuelo (unos 0.15 segundos), cualquier movimiento del tirador justo en el momento de soltar el disparo (el follow-through) es crítico. Si bajas el arma antes de que la bala salga del cañón, el tiro se irá bajo.
En galerías descubiertas y días de calor, el aire caliente que sube del suelo de la galería crea una distorsión visual. El tirador ve el blanco "bailar" o desplazado de su posición real. Los expertos aprenden a leer estas ondas de calor para corregir el tiro.
Fue eliminada del programa olímpico masculino tras Río 2016 para favorecer eventos mixtos y disciplinas más rápidas y visuales. Sin embargo, para los puristas, sigue siendo la prueba que define a un verdadero maestro del gatillo.